¿Un amor para siempre?

¿Un amor para siempre?

Leyenda del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl

¡Hola viajero! Bienvenido a Puebla, ¿Ya te sabes la leyenda de los volcanes? ¡Nosotros te la contamos!

Bien, el Popocatépetl es el segundo volcán más alto de México con aprox. 5452 m.s.n.m. su nombre significa “montaña que humea” en náhuatl. Por su cercanía con varias poblaciones se le considera uno de los volcanes más peligrosos del mundo. También se le conoce como “Don Goyo”. Mientras que el Iztaccíhuatl conocida como la “mujer dormida” con sus medidas de 5,286 metros de altura en el pecho, 5,146 metros en la cabeza y 4,740 metros de altura en los pies; lo convierten en el tercer volcán más grande de México.

Existe una leyenda que narra el gran amor que dió origen a estos dos volcanes.

Esta historia de amor comenzó cuando una princesa tlaxcalteca llamada Iztaccíhuatl quedó encantada por el apuesto y guerrero de su pueblo, Popocatépetl, y a éste le pasó lo mismo. Eran tiempos de guerra entre tlaxcaltecas y aztecas, Popocatépetl debía ir a la guerra pero antes pidió la mano de esa bella doncella y el padre de Izta se la concedió con la condición de que regresara de la guerra sano y salvo para que se pudiera casar con su hija.

Llevaron a cabo lo acordado y Popocatepetl fue a la guerra, mientras la princesa Iztaccíhuatl esperaba impaciente el regreso de su amado. Sin embargo, sucedió que un rival de Popocatépetl que también estaba enamorado de la joven, engañó a Iztaccíhuatl  diciéndole que Popo había muerto en la guerra. Ante tal noticia, fue tanto el dolor de Izta, que se dice murió de tristeza.

Popocatépetl venció en todos los combates y regresó triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto.

Entonces, para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó a construir una gran tumba ante el Sol, amontonando cerros para formar una gigantesca montaña.

Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, en volcanes.

Por eso se dice que cuando el Popocatépetl se acuerda de su princesa Iztaccíhuatl, arroja fumarolas de humo.

También cuentan que el  tlaxcalteca que mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba.

¿Te gustó la historia? ¡Anímate a visitar sus montañas!

Elaboró: Alicia González

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